Lengua y Literatura
08/07/2016 01:58:21



Hola Compañer@s, les dejo 10 breves fabulas de Esopo.

¿No sabes quien fue Esopo?
Visita mi publicación para conocer al respecto - LINK AQUI


Les dejo algunas actividades que sirven para todas.

- Lectura grupal en el aula.
- Indicar cuál es la introducción, nudo y desenlace de la fábula. 
- Realizar un dibujo 
- Resumen sobre la lectura. 
- Redacción sobre el tema de la fábula. 
- Completar una fábula a la que le falta el principio o el final. 
- Deducir la moraleja de la fábula y darle sentido a lo que nos quiere transmitir. 
- Dar una serie de personajes que pueden intervenir en la fábula y crear ell@s la historia...




Fábula de la paloma y la hormiga.

Obligada por la sed, una hormiga bajó a un arroyo; arrastrada por la corriente, se encontró a punto de morir ahogada.

Una paloma que se encontraba en una rama cercana observó la emergencia; desprendiendo del árbol una ramita, la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga y la salvó.

La hormiga, muy agradecida, aseguró a su nueva amiga que si tenía ocasión le devolvería el favor, aunque siendo tan pequeña no sabía cómo podría serle útil a la paloma.

Al poco tiempo, un cazador de pájaros se alistó para cazar a la paloma. La hormiga, que se encontraba cerca, al ver la emergencia lo picó en el talón haciéndole soltar su arma.

El instante fue aprovechado por la paloma para levantar el vuelo, y así la hormiga pudo devolver el favor a su amiga.

(Fábula de Esopo)

 

 ACTIVIDAD 1:

 ¿Qué es una fábula? 

 ¿Quién es su autor o autora? 

 Todas las fábulas se caracterizan porque tienen una moraleja. ¿Qué es una moraleja? 

 ¿Cuál crees que es la moraleja de esta fábula? 

ACTIVIDAD 2:

Haz un cómic que ilustre esta fábula, utilizando cinco viñetas (una para cada párrafo).

 Obligada por la sed, una hormiga bajó a un arroyo; arrastrada por la corriente, se encontró a punto de morir ahogada.

 Una paloma que se encontraba en una rama cercana observó la emergencia; desprendiendo del árbol una ramita, la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga y la salvó.

 La hormiga, muy agradecida, aseguró a su nueva amiga que si tenía ocasión le devolvería el favor, aunque siendo tan pequeña no sabía cómo podría serle útil a la paloma.

 Al poco tiempo, un cazador de pájaros se alistó para cazar a la paloma. La hormiga, que se encontraba cerca, al ver la emergencia lo picó en el talón haciéndole soltar su arma.

 El instante fue aprovechado por la paloma para levantar el vuelo, y así la hormiga pudo devolver el favor a su amiga.

 

ACTIVIDAD 3:

Inventa el diálogo que se produciría entre los personajes de la fábula en cada una de las viñetas.

 




LA LIEBRE Y LA TORTUGA

Una liebre se burlaba de una tortuga.

-¡Qué lenta eres! ¡Cómo te arrastras!

-¿De veras? –dijo la tortuga-. Haz una carrera conmigo y te venceré.

-Qué jactanciosa eres –dijo la liebre-. De acuerdo, correré contigo. ¿A quién pediremos que marque la línea de llegada y confirme que la carrera es justa?

-Pidámoselo al zorro –dijo la tortuga.

El zorro era muy sabio y justo. Les mostró la línea de partida, y cuánta distancia debían correr.

La tortuga no perdió tiempo. Partió de inmediato y continuó la marcha.

La liebre anduvo a los brincos varios minutos, hasta que dejó a la tortuga muy atrás. Sabía que podía llegar rápidamente a la meta, así que se acostó a la sombra de un árbol y durmió una siesta.

Al cabo de un rato se despertó y se acordó de la carrera. Se levantó de un salto y corrió a toda velocidad.

Pero cuando llegó a la meta, la tortuga ya estaba allí.

-Las carreras se ganan con tesón –declaró el zorro.

                                                                        (Fábula de Esopo)



Actividades

¿ Qué palabra falta?

 1.- La liebre se burlaba de una…

2.- Hicieron la apuesta de una …

3.- El árbitro fue…

4.- El zorro era muy sabio y …

5.- La tortuga no perdió …

6.- La liebre durmió una …

7.- La tortuga llegó antes a la …

8.- Las carreras se ganan con …

9.- El autor de la fábula se llamaba …




La zorra y el mono coronado rey

En una junta de animales, bailó tan bonito el mono, que ganándose la simpatía de los espectadores, fue elegido rey.

Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole que había encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevárselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien lo cogiera, ya que era una prerrogativa real.

El mono se acercó sin más reflexion, y quedó prensado en el cepo. 

Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella trampa, repuso: 

-- ¡ Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes reinar entre todos los animales ! 

Nunca te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus posibles éxitos o peligros.



El león y el ratón

Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reir y lo dejó marchar.

Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oir los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre. 

-- Días atrás -- le dijo --, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por tí en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos. 

  Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento las cumplirán.

 

E l cuervo y la zorra 

Un cuervo se robó un pedazo de carne y fue a posarse a un árbol. Lo vio la zorra y le dieron ganas de aquella carne. Se ubicó a sus pies y comenzó a adularla. Haciendo grades adulaciones a su cuerpo perfecto, a su belleza, como lucían sus piernas, diciendo que ningún era el más apto para ser el rey de los pájaros, y que lo llegaría a ser de inmediato, si tuviera voz.

El cuervo, entonces, queriendo mostrar que ni siquiera le faltaba la voz, se puso a graznar con todas sus fuerzas y dejó caer la carne. 

La zorra se precipitó a agarrarle y se mofó del cuervo agregando: Si pues querido cuervo mío, tu tuvieses un cerebro, no te faltaría nada más, para llegar a ser rey”.



La gallina de los huevos de oro

Un granjero y su esposa tenían una gallina que ponía un huevo de oro cada día.

Supusieron que la gallina debería contener un gran terrón del oro en su interior, y para tratar de conseguirlo de una sola vez, la mataron.  

Haciéndolo así pues, encontraron para su sorpresa que la gallina se diferenciaba en nada de sus otras gallinas.  

El par de ingenuos, esperando llegar a ser ricos de una sola vez, se privaron en adelante del ingreso del cual se habían asegurado día por día. 

Nunca destruyas, por ninguna razón, lo que buenamente haz adquirido y te está proveyendo de bienestar.



El león y el jabalí

Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, acudieron a beber a una misma fuente un león y un jabalí.

Discutieron sobre quien debería sería el primero en beber, y de la discusión pasaron a una feroz lucha a muerte.

Pero, en un momento de descanso, vieron una nube de aves rapaces en espera de algún vencido para devorarlo.

Entonces, recapacitando, se dijeron:

-- ¡ Más vale que seamos amigos y no pasto de los buitres y cuervos ! 

Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.



El león apresado por el labrador

Entró un león en la cuadra de un labrador, y éste, queriendo cogerlo, cerró la puerta. El león, al ver que no podía salir, empezó a devorar primero a los carneros, y luego a los bueyes.

Entonces el labrador, temiendo por su propia vida, abrió la puerta. 

Se fue el león, y la esposa del labrador, al oirlo quejarse le dijo: 

-- Tienes lo que buscaste, pues ¿ por qué has tratado de encerrar a una fiera que más bien debías de mantener alejada ? 

Si te metes a competir con los más poderosos, prepárate antes muy bien. De lo contrario saldrás malherido de la contienda. 



El león, la zorra y el ciervo

Habiéndose enfermado el león, se tumbó en una cueva, diciéndole a la zorra, a la que estimaba mucho y con quien tenía muy buena amistad:

-- Si quieres ayudarme a curarme y que siga vivo, seduce con tu astucia al ciervo y tráelo aca, pues estoy antojado de sus carnes. 

Salió la zorra a cumplir el cometido, y encontró al ciervo saltando feliz en la selva. Se le acercó saludándole amablemente y le dijo: 

-- Vengo a darte una excelente noticia. Como sabes, el león, nuestro rey, es mi vecino; pero resulta que ha enfermado y está muy grave. Me preguntaba qué animal podría sustituirlo como rey después de su muerte. 

Y me comentaba: "el jabalí no, pues no es muy inteligente; el oso es muy torpe; la pantera muy temperamental; el tigre es un fanfarrón; creo que el ciervo es el más digno de reinar, pues es esbelto, de larga vida, y temido por las serpientes por sus cuernos." Pero para qué te cuento más, está decidido que serás el rey." 

 ¿ Y que me darás por habértelo anunciado de primero ? Contéstame, que tengo prisa y temo que me llame, pues yo soy su consejero. Pero si quieres oír a un experimentado, te aconsejo que me sigas y acompañes fielmente al león hasta su muerte.

Terminó de hablar la zorra, y el ciervo, lleno de vanidad con aquellas palabras, caminó decidido a la cueva sin sospechar lo que ocurriría. 

Al verlo, el león se le abalanzó, pero sólo logró rasparle las orejas. El ciervo, asustado, huyó velozmente hacia el bosque. 

La zorra se golpeaba sus patas al ver perdida su partida. Y el león lanzaba fuertes gritos, estimulado por su hambre y la pena. Suplicó a la zorra que lo intentara de nuevo. Y dijo la zorra: 

-- Es algo penoso y difícil, pero lo intentaré. 

Salió de la cueva y siguió las huellas del ciervo hasta encontrarlo reponiendo sus fuerzas. 

 Viéndola el ciervo, encolerizado y listo para atacarla, le dijo: 

¡ Zorra miserable, no vengas a engañarme ! ¡ Si das un paso más, cuéntate como muerta ! Busca a otros que no sepan de tí, háblales bonito y súbeles los humos prometiéndoles el trono, pero ya no más a mí. 

Mas la astuta zorra le replicó: 

-- Pero señor ciervo, no seas tan flojo y cobarde. No desconfíes de nosotros que somos tus amigos. El león, al tomar tu oreja, sólo quería decirte en secreto sus consejos e instrucciones de cómo gobernar, y tú ni siquiera tienes paciencia para un simple arañazo de un viejo enfermo. Ahora está furioso contra tí y está pensando en hacer rey al intrépido lobo. ! Pobre !, ¡ todo lo que sufre por ser el amo ! Ven conmigo, que nada tienes que temer, pero eso sí, sé humilde como un cordero. Te juro por toda esta selva que no debes temer nada del león. Y en cuanto a mí, sólo pretendo servirte. 

Y engañado de nuevo, salió el ciervo hacia la cueva. No había más que entrado, cuando ya el león vio plenamente saciado su antojo, procurando no dejar ni recuerdo del ciervo. Sin embargo cayó el corazón al suelo, y lo tomó la zorra a escondidas, como pago a sus gestiones. Y el león buscando el faltante corazón preguntó a la zorra por él. Le contestó la zorra: 

- Ese ciervo ingenuo no tenía corazón, ni lo busques. ¿ Qué clase de corazón podría tener un ciervo que vino dos veces a la casa y a las garras del león ? 

Nunca permitas que el ansia de honores perturben tu buen juicio, para que no seas atrapado por el peligro.

 


Las ranas pidiendo rey

Cansadas las ranas del propio desorden y anarquía en que vivían, mandaron una delegación a Zeus para que les enviara un rey.

Zeus, atendiendo su petición, les envió un grueso leño a su charca. 

Espantadas las ranas por el ruido que hizo el leño al caer, se escondieron donde mejor pudieron. Por fin, viendo que el leño no se movía más, fueron saliendo a la superficie y dada la quietud que predominaba, empezaron a sentir tan grande desprecio por el nuevo rey, que brincaban sobre él y se le sentaban encima, burlándose sin descanso. 

Y así, sintiéndose humilladas por tener de monarca a un simple madero, volvieron donde Zeus, pidiéndole que les cambiara al rey, pues éste era demasiado tranquilo. 

Indignado Zeus, les mandó una activa serpiente de agua que, una a una, las atrapó y devoró a todas sin compasión. 

A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo y honesto, en vez de a uno muy emprendedor pero malvado o corrupto.



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